El confesionario maldito (y otras desgracias sacras)
La leyenda cuenta que...
Desde entonces, se rumorea que en la Catedral de Badajoz uno de los confesionarios está maldito, aunque nadie sabe cuál.
Algunos dicen que es el tercero por la izquierda; otros aseguran que cambia de sitio cada semana, como si tuviera vida propia.
Lo único cierto es que quien entra en el confesionario... no vuelve igual.
Tu misión
Pistas de locura
-
El despistado pierde la voz y solo puede comunicarse haciendo gestos bíblicos: abre los brazos como Moisés, multiplica panecillos imaginarios y camina sobre charcos creyendo que son mares.
-
Se convierte en estatua, pero cambia de postura cada noche, así que el sacristán ya no sabe si es mármol o adolescente con disociación litúrgica.
-
Empieza a levitar, pero solo durante los sermones más aburridos, provocando distracciones masivas y sustos al cura.
-
El eco del confesionario devuelve los pecados en verso y rima con el nombre del pecador.
-
Aparece una paloma que sigue al maldito y repite todo lo que dice con tono de exorcismo.
-
El penitente queda condenado a rezar con acento italiano y a bendecir automáticamente cada vez que estornuda alguien cerca.
Cómo presentarlo (en un folio decorado)
-
Título épico (ej.: “El Confesionario de las Voces Perdidas”).
-
Mini relato o testimonio del despistado afectado (1ª persona).
-
Descripción visual: ¿Cómo reacciona el resto de la Catedral?
-
Proverbio Bárbaro final, estilo moral absurda:
“Quien entra sin mirar, acaba en misa sin hablar.”
Estructura guía
Título:Inicio: ¿Quién entra en el confesionario y por qué?Desarrollo: ¿Qué ocurre dentro? ¿Qué señales aparecen?Desenlace: ¿Cómo acaba o cómo sobrevive a la maldición?Proverbio Bárbaro:

No hay comentarios:
Publicar un comentario